"Por los artistas de nuestro tiempo, para que, a través de las obras de su creatividad, nos ayuden a descubrir la belleza de la creación."    

                                                                                                 Papa Francisco - Agosto 2017

 

 

 

JPC A mover el cuerpo

may 24, 2017

Como todos los Sábados nuevamente JPC tuvo un divertido, ingenioso y reflexivo encuentro.

El sábado pasado JPC inició el encuentro con el juego llamado “Captura la bandera”, que consistía en que los integrantes de un equipo debían robar un pañuelo de su rival, sin ser atrapado por un miembro del otro conjunto. Ganaba el que se quedaba con todas las banderas o agarraba a todos los adversarios.

A continuación, los chicos se dividieron en Discípulos y Apóstoles, como suele ser costumbre. El primer grupo trató los modelos de jóvenes que propone Jesús (el Hijo Pródigo, Joven Rico, Joven Muerto y los Apóstoles), dividiéndose de a cuatro personas para reflexionar sobre cada cita bíblica y representarla como si fuera una obra de teatro. Más tarde, todos juntos señalaron en un afiche las características de cada protagonista. Finalmente, se proyectó un video que refleja la opinión de los adultos sobre los adolescentes, y cómo luego modifican su pensamiento al ver distintos ejemplos de vida, seguido de un trabajo personal en el cual se preguntaron con qué joven se identificaban más.

El segundo grupo arrancó la jornada con una dinámica que contaba con diferentes palabras escritas en un papel (luzfuegoverllamaJesúsFesal, entre otras), que se colocaban en la espalda de los chicos. Estos debían descubrir, en parejas, qué tenían detrás suyo, mientras bailaban al compás de una canción aleatoria. El significado de la actividad era que el cristiano debe utilizar su energía para lograr su objetivo. Luego, se trabajó la lectura en la cual Jesús dice que “somos la luz y la sal del mundo”, junto con unas preguntas para meditar sobre la misma. Se ubicó un Cirio Pascual en el centro de la ronda, mientras que cada joven poseía una vela, a la par que otras dos velas se encontraban, o tapada (se apagó rápidamente por falta de oxígeno), o lejos del punto de reunión. Después, cada uno comió una galletita de agua con sal y otra sin sabor. Para cerrar el encuentro, se llevó a cabo una oración para pedirle a Jesús y la Virgen María (iluminó el camino de su Hijo) para que sus vidas sean como una vela que alumbra el camino de los demás. 

 

Por Igancio Torok