"Por los responsables de las naciones, para que se comprometan con decisión a poner fin al comercio de las armas, que causa tantas víctimas inocentes."    

                                                                                                 Papa Francisco - Junio 2017

 

 

 

Una jornada a puro servicio.

jun 13, 2016

El Sábado 11 los chicos de JPC asistieron al "Cottolengo Don Orione" de Avellaneda. Allí colaboraron con el servicio a los pacientes y ayudaron en un evento solidario destinado a recaudar fondos para la entidad.

Este sábado los chicos de JPC Apóstoles asistieron al cottolengo “Don Orione”, en Avellaneda, con el objetivo de contribuir con el servicio a los pacientes que habitan allá. Para eso, se dividieron en grupos porque el lugar contenía diferentes pabellones.
Sin embargo, los jóvenes supieron ponerse de acuerdo y salieron al encuentro con los residentes. Teniendo en cuenta que ya habían visitado los geriátricos del barrio que rodea a Santa Rosa de Lima, la charla con las personas se realizó de manera natural, como si ya fuera una costumbre.
Asimismo, tanto dirigidos como dirigentes les sirvieron el almuerzo a los pacientes. Todos se organizaron para que cada grupo, que ya se había formado anteriormente, ayudara a una mesa del comedor en particular. Esta estructura tenía como fin que cada uno tuviera un momento de charla con una cantidad determinada de gente, mientras le servía la comida.
Además, se llevó a cabo un Pizza Party que tenía el objetivo de recaudar fondos para la subsistencia del cottolengo. Entonces, los chicos se dividieron las siguientes tareas que había que cubrir: mozos, cajeros y cocineros.
En tanto, el evento tuvo la presencia de un mago y una cantante, contando también con el baile de las personas que suelen atender el hogar.
Fue un mediodía indicado para que los Apóstoles pusieran en práctica todos los conocimientos adquiridos a lo largo del año, durante los encuentros del sábado. Esta actividad les dio la oportunidad de mostrar sus corazones solidarios y humildes para con el otro. Cuando finalizó la jornada, cada uno consiguió lo que buscaba desde un principio: la plenitud.