"Para que los sacerdotes que viven con fatiga y en la soledad el trabajo pastoral se sientan ayudados y confortados por la amistad con el Señor y con los hermanos." 

 

                                                                                                  Papa Francisco - Julio 2018

 

 

 

El Doctorcito viene llegando

ago 29, 2018

Compartimos un testimonio sobre la llegada del Doctorcito de Santa Rosa de Lima a nuestra Parroquia, aquí en Buenos Aires.

La Primera Flor de la Santidad de América, Isabel Flores Oliva más conocida como Santa Rosa de Lima, tiene algo más de 84 años de presencia en nuestro barrio.

Allá por 1926 comenzaba la construcción de la Basílica a cargo de uno de los arquitectos más reconocidos de la época, Alejando Christophersen que, gracias a los fondos que la marquesa pontificia María Unzué de Alvear donara para la construcción de la misma, erigió un edificio de características singulares en honor a la Santa Patrona de América Latina y de nuestra Independencia.

“Santa Rosa” significó siempre un punto de encuentro y unión para los vecinos de Balvanera, no sólo por tratarse de un espacio de culto en el barrio, sino por estar íntimamente ligada a las historias familiares más recordadas de cada hogar: -“La iglesia donde nos casamos”, -“Allí bauticé a mis hijos”, -“Yo iba a la kermesse de chico”, -“Corrimos la maratón”, -“Íbamos a Catequesis y jugábamos a la pelota”, y tantas otras citas que demuestran que la parroquia fue y es “casa de puertas abiertas”.

Años atrás cuando se acercaba el  30 de Agosto la fuerte tormenta aparecía  y no había quien no dejara de mencionar a la santa como responsable de la misma. Hoy en día, y quizás a causa del cambio climático no suele haber tantas lluvias que amenacen su Fiesta.

Cada 30 de Agosto Santa Rosa salía a recorrer las calles encabezando la gran procesión y detrás de ella siempre la gente: los muy devotos que se acercaban desde lejos y los del barrio; chicos, grandes y ancianos: una fiesta para todos.

Ella, tan imponente y bella como su casa, era quien convocaba a este encuentro popular.

Leyendo su biografía sabíamos acerca de una imagen que Santa Rosa adoraba desde chica, pero aquí en Argentina, hasta hace muy pocos días, no habíamos detenido lo suficiente nuestra mirada en ella. Conocíamos de su existencia pero no la habíamos descubierto verdaderamente.  

Se trata del “Doctorcito de Santa Rosa”. Este pequeño Niño Jesús de tres o cuatro años, que acompañó a Rosa desde su infancia en su casa de Lima y al que ella, ya más grande, consultaba y acudía por la salud de los enfermos que asistía, y atenta a las recetas que Él le sugería actuaba en consecuencia.

Llevó unos días saber realmente quién era ese Niñito Jesús, de dónde provenía esa imagen. Después de consultar e investigar un poco, la respuesta llegó desde la Basílica del Santísimo Rosario del Convento de Santo Domingo de Lima. Desde tierras peruanas pusieron luz a nuestra duda: La imagen del Doctorcito correspondía a la devoción del “Dulce Nombre de Jesús y su Sacratísimo Corazón”. Y sí… no podía ser otro el nombre que “Dulce”, ya que su tierna imagen así lo refleja.

Inmediatamente nos pusimos en la búsqueda de una figura que lo represente para que, desde su niñez, de la misma forma que lo hace en Lima, saliera junto a Santa Rosa a recorrer las calles el próximo 30.

No fue tarea sencilla encontrarlo, ya que al no ser una imagen que aquí se venere, había que mandarla a hacer y el tiempo no era suficiente.

Como suele suceder en Santa Rosa, los corazones generosos aparecen y acompañan, y un mosaico del Doctorcito con mucho amor se puso en marcha.

Ya casi terminado y con la tranquilidad de tener todo listo para la Fiesta, la sorpresa llegó un día feriado, donde desde un taller de Misiones se contactaban con Buenos Aires mostrando un Doctorcito dispuesto a vivir en el Santuario.

“¿Dos imágenes del Doctorcito?” “¿No será mucho?” La disyuntiva de traer o no otra imagen desde tan lejos invadió nuestro corazón de humanos.  Si este Niño había aparecido de esta forma había que escucharlo… 

Como Dios es grande puso fin a las dudas que se suscitaron.

El mismo día en que finalmente se le dijo sí a esa figura que tendría por delante un viaje de tantas  horas, otro Doctorcito, pero de carne y hueso y de 3 años, se presentó aquí en Buenos Aires…

No tenía estandarte, ni en su ropaje ornamentos dorados. Fue en la habitación de un hospital, al caer la tarde…  Su familia lo despedía al pie de la cama rezando el rosario. Una enfermera junto a ellos también rezaba. Tremenda y triste postal de una familia dejando partir a este niño. Niño que al morir sanaba…

¿Cómo no ver al Doctorcito? ¿Cómo correr la mirada frente a Él?

Este Niñito viene llegando. Nos ha elegido. Queremos recibirlo y lo estamos esperando.