"Por los artistas de nuestro tiempo, para que, a través de las obras de su creatividad, nos ayuden a descubrir la belleza de la creación."    

                                                                                                 Papa Francisco - Agosto 2017

 

 

 

Un día para el recuerdo en Santa Rosa

nov 16, 2015

El pasado domingo 8 de noviembre el Padre Ezequiel celebró la primera misa como Vicario, luego de su ordenación el día anterior. Una gran cantidad de fieles estuvieron presentes en ese día tan especial para él y para la comunidad.

No fue un día litúrgico en especial, pero se vivió de tal manera que podría ser una fecha marcada para la parroquia de ahora en adelante. Cuando a uno de los curas le ocurre algo en especial, toda la comunidad lo sigue dándole la fortaleza y la confianza que necesita para llevar a cabo ese evento de la mejor forma. Y eso fue lo que pasó el sábado 7 de noviembre. La Basílica Santa Rosa de Lima se hizo presente en la iglesia San Benito para alentar a Ezequiel en el inicio de una nueva etapa en su vocación.

Después de la ceremonia vinieron los saludos, abrazos y festejos. Se tenían preparado algunas sorpresas al nuevo Vicario en banderas, fotos y folletos. El recibimiento fue muy cálido y emocionante, porque cayeron algunas lágrimas, pero al mismo tiempo hubo cánticos y alegría. También se le hizo lo mismo que a uno que obtiene un título universitario: ensuciarlo de papel picado, serpentinas, agua, entre otros objetos.

Sin embargo, eso no iba a terminar ahí. Al día siguiente dio su primera misa en la Basílica y una multitud formó parte de la celebración. Muchos colegas del seminario estuvieron al lado suyo presenciando ese maravilloso momento. Y todo detalle distintivo que tuvo esa misa fue recibido con aplausos tan fuertes que se podían escuchar perfectamente desde lejos, ya sea cuando la familia lo revistió con los ornamentos sacerdotales, o cuando se hizo el besamanos, o cuando hubo palabras de agradecimiento.

Y como en toda ocasión en particular, después vino la fiesta en El Campito, con comida para picar, además de una torta en especial. Asimismo, se proyectaron videos sobre Ezequiel, en los cuales mostraba anécdotas que tuvo durante su vocación en fotos y cortometrajes, así como también testimonios de los integrantes de la parroquia.

Finalmente, había que dar por concluida la noche. Así como todos estuvieron presentes para los festejos, también colaboraron para reordenar la casa social guardando cada cosa en su lugar, ya que al día siguiente la rutina continuaba y había que dejar el espacio en condiciones para las actividades que se desarrollan allí diariamente.

Fue un fin de semana dedicado a una persona muy importante, no solo para la iglesia, sino también para cada uno de los fieles. Su humildad, honestidad, y sobre todo, su bondad, hacen del Padre Ezequiel un gran ser humano al que todos queremos seguir. Y en un momento en particular para él, se pudo estar a su lado y apoyarlo cuando más lo necesitaba.

Por Ignacio Torok