"Por los artistas de nuestro tiempo, para que, a través de las obras de su creatividad, nos ayuden a descubrir la belleza de la creación."    

                                                                                                 Papa Francisco - Agosto 2017

 

 

 

Comienza la segunda parte

ago 8, 2017

Tras dos semanas de descanso por las vacaciones de invierno, JPC volvió al ruedo con un juego para Discípulos y Apóstoles, con el fin de no perder la fascinación experimentada en la Fiesta del Pase.

La dinámica consistía en que un integrante de cada uno de los dos equipos, desde la línea de un arco hacia la otra, debía guiar a sus compañeros, quienes se sostenían en los tobillos del que tenían adelante.

Por el lado de Apóstoles, la jornada inició con la actividad denominada “Salvando a mis amigos”. Se trataba de que, como reacción a una señal, los chicos se tenían que colocar sobre los papeles de diario, que conformaban la barca del mar. A medida que se iban quitando los papeles, todos juntos debían coordinar para no ahogarse. Tras la bajada sobre la dinámica, se llevó a cabo una foto palabra acerca de la amistad: de una cara de la cartulina, había frases positivas relacionadas al tema, y de la otra, negativas. Los jóvenes realizaron un debate sobre aquellas expresiones, seguido del juego “El amigo invisible”, el cual se basaba en que cada uno mencionara tres aspectos positivos sobre otro miembro del grupo. Por último, se leyó el Evangelio según San Juan (15, 9-17), que Jesús se refiere al mandamiento de amarse los unos a los otros, además de escribir el nombre de cinco amigos en cinco manos distintas, colocadas en el centro junto con un corazón con la siguiente frase: “Jesús es nuestro gran amigo”.

En cuanto a Discípulos, el encuentro inició con la selección de un emoticón que representara sus respectivos estados de ánimo durante el receso invernal. A continuación, cuatro jóvenes intentaron responder una pregunta sobre las diferentes parábolas del Reino de Dios, mientras el resto lo molestaba con varios gestos (tocar la nariz, aplaudir, cantar, gritar, entre otros). Luego de una bajada, se hizo un recordatorio de las cuatro parábolas analizadas en la jornada anterior (El Sembrador, La Levadura, el Grano de Mostaza y el Tesoro y la Perla), seguido de una reflexión acerca de qué acciones llevan hacia el encuentro con Dios. Más tarde, se dividieron en dos subgrupos con el objetivo de intercambiar ideas sobre su meditación. Finalmente, se realizó una lectura en eco de la canción “Venga tu Reino”, de Hillsong United, y se rezó un Padre Nuestro como motivación a poner en práctica lo debatido.

 

Por Ignacio Torok